viernes, 17 de diciembre de 2010

Mención a Ciudadano Piria en medio uruguayo


El legado de Francisco Piria
Las huellas de la fortuna

Por: Patricia Pujol

MARTES, 14 DE DICIEMBRE DE 2010

Fue promotor turístico e intelectual, reconocido y acaudalado empresario uruguayo dedicado a los bienes raíces, se destacó por incursionar en la reflexión política y cultural del siglo XIX y principios del XX. Su pluma significó un gran aporte para los posteriores pensadores de la Patria, ya que tuvo la aspiración de pasar a la posteridad. Encomendó a distinguidos arquitectos la construcción de edificios de gran volumen y exquisito diseño. Hablamos de Francisco Piria, un hombre que se animó a proyectar el país a 200 años.

“Se lo puede hallar en todo cuanto su férrea voluntad creó. Fue un hombre que tuvo un sueño, lo hizo real y vive en él”. Loreley Lazo

Hijo de inmigrantes italianos, Francisco Piria nació en Montevideo en 1847. A su edad escolar, fue enviado por su familia a Europa con el objetivo de ser educado por el tío, un sacerdote jesuita. A los 12 años regresó a su ciudad natal y poco después quedó huérfano. Pronto generó la oportunidad para emprender su primer paso en el mundo de los negocios: abrió una casa de remates. Ese sería el puntapié inicial para el futuro empresario de bienes raíces, quien se repuso a sus golpes de vida con actitud emprendedora. Años más tarde, vendió con posibilidades de financiamiento diversos terrenos a inmigrantes europeos. El negocio salió bien. Piria se entusiasmaba con la idea de continuar desarrollando infraestructura para posibilitar la vida y el incipiente turismo en esos lotes, recomendando la construcción de plazas y calles. Soñaba con crear un balneario de veraneo.

Construyendo Alquimia

Dedicado a los bienes raíces, compró terrenos en Maldonado. La primera fracción que adquirió, de 2.700 hectáreas, se extendía desde el Cerro Pan de Azúcar hasta la costa. Allí comenzó un emprendimiento que incluyó el cultivo de tabaco, uva (más tarde comenzaría con fabricación de vinos y licores) y olivares. La producción minera también fue explorada por Piria. A fuerza de caballos y bueyes se abocó a la extracción de granito comercializándolo luego en Montevideo y Buenos Aires.

A nueve kilómetros de la ciudad de Piriápolis, su fantástico castillo fundado en 1897 puede ser visitado por turistas. Al llegar, dos torres sostienen un destacado enrejado que protege la construcción aislándola del camino. Las palmeras en el gran jardín principal dan sólo una idea de cierta dimensión de opulencia y generan interés entre los curiosos. No falta quien recuerde las huellas de elementos simbólicos asociados a la Alquimia en las construcciones que encomendó. Una de ellas fue una obra de bronce en representación de Mercurio que fue puesta entre los árboles. La fila de los siete astros del mundo antiguo (Luna, Sol, Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno y Marte) acompañaba al visitante a lo largo del camino. Piria había encomendado al ingeniero Aquiles Monzani aquella construcción de estilo medieval, copiando el talante de las viejas villas italianas que seguramente recordaría el empresario remontándose a las vivencias de su infancia. Este castillo fue su residencia de verano en el departamento de Maldonado.

Fundó Piriápolis, ciudad a 100 kilómetros de Montevideo, en base a un diseño hotelero extendido dando paso al desarrollo de puertos y actividades agroindustriales en la zona. A fuerza de esta idea, Piria mandató la construcción de un hotel majestuoso -el conocido Argentino Hotel en la rambla de Piriápolis inaugurado en 1930-, la rambla y la forestación de la zona con pinos. Había soñado crear un balneario destacado y lo consiguió. Motivado por su afán de agente de bienes raíces, en 1925 compró los terrenos de Punta Lara en Argentina donde pensaba construir un puente que uniera a los dos países, obra que nunca se concretó.

Legados que perduran

Se le asigna a Piria la construcción de más de setenta barrios montevideanos y el interior del país, destacándose la localidad de Joaquín Suárez en Canelones.

De refinados gustos arquitectónicos, Piria encomendaba sus edificaciones residenciales a prestigiosos ingenieros de la época. En Montevideo se destaca el edificio que actualmente ocupa la Sede de la Suprema Corte de Justicia en la Plaza Cagancha, construido en 1954 por el arquitecto Camilo Gardelle, alumno de la Escuela Nacional de Bellas Artes de París. Esta construcción forma parte de los pocos edificios montevideanos que incorpora elementos de la alquimia en su decoración interna. Por sus características fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1975.

Otra de sus destacadas construcciones, fundada en 1905 bajo el nombre de Hotel Piriápolis, es conocida hoy como la Colonia de Vacaciones de Primaria Dr. Emilio Oribe. Este edificio reúne una miscelánea de estilos renacentistas, y sus grandes salones principales se encontraban decorados con papeles importados que Piria encomendó desde Europa.

La otra parte de todo

Conocido por su poderío económico, Piria incursionó en política desde el lado pragmático: se postuló a diputado por el Partido Demócrata Conservador que él mismo creó en 1919 junto a empresarios e industriales, obteniendo 600 votos. Formó parte del grupo de plumas destacadas para teorizar sobre los aspectos políticos y culturales de la época. Ejerció el periodismo en el diario que creara bajo el nombre La Tribuna Popular. Allí plasmó sus ideas políticas sobre los actores del gobierno de época, mostrándose como opositor. Las crónicas de sus viajes recurrentes a Europa y al interior del país también quedaron plasmadas en el diario. Incursionó en el género novela con “El socialismo triunfante. Lo que será mi país dentro de 200 años”, escrita en 1898, anticipándose a ciertos desarrollos de la tecnología que fueron producidos muchos años después de sus escritos, tales como autos y vehículos aéreos a base de aire comprimido, instrumentos de comunicación inalámbricos y nuevas fuentes de energía.

Tuvo 5 hijos y se le reconocen tres matrimonios a lo largo de sus 86 años de vida, que despiertan interés a quien se asome a su historia. No en vano se espera para 2011 el estreno de un largometraje documental que relata su rica historia. El mismo se llamará “Ciudadano Piria” y será dirigido por un realizador argentino que se conmovió ante su legado.

Pasen y vean

Se dice que la ciudad de Piriápolis nació de un hombre. Piria compró tierras en la zona para construir lo que se imaginaba como un “gran balneario del porvenir”. Los lotes auguraban un emprendimiento prometedor, ya que incluían a tres cerros y la faja costera con puerto natural. La construcción de infraestructura posibilitó el acceso de turistas hasta el lugar, preferentemente llegados desde Europa. Inauguró el Cerro del Toro y la cascada de San Antonio en 1920.

El Castillo de Piria es una de las obras más características de la zona, por eso, la Intendencia de Maldonado lo convirtió en museo. Se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 18 horas y los fines de semana de 10 a 15 horas. El paseo por los jardines del Castillo es otro de los atractivos. La colección de terracotas firmadas por Tomaso Airaghi forma parte del entorno que recuerda a Piria como gran admirador de esculturas femeninas. El edificio tiene dos pisos y un sótano que no está habilitado al público. En el segundo nivel, se pueden conocer las piezas artísticas de sus moradores, los muebles, los utensilios, elementos que dan idea del estilo de vida de la época. Lo más destacado de la construcción son sus balcones, desde donde se puede observar la panorámica.

Fuentes: www.piriapolis.com.uy

Francisco Piria: etnógrafo del futuro de Marcelo Rossal y Ruben Tani (CEIU). Estudio publicado por UNESCO.

Francisco Piria y El Socialismo Triunfante. Lo que será mi país dentro de 200 años de Pablo Dobrini (2006) Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid.

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